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domingo, 26 de abril de 2015

No quiero ser más Profesor...

Hace mucho tiempo que no escribo en este espacio digital. Esto se debe a que he estado bien ocupado trabajando en diferentes proyectos tecno-educativos nacionales e internacionales. Para mí ha sido muy gratificante aprender algo nuevo en cada uno de esos eventos. Las nuevas experiencias laborales me han permitido crear nuevas conexiones profesionales y fortalecer los vínculos existentes. La mayor parte de mi tiempo libre la he estado dirigiendo hacia la documentalización (curación) de contenidos digitales difundidos en las redes en las que estoy vinculado. Magistrales artículos que me sacan del plano físico (objetivisto), para sumergirme en la profundidad de los pensamientos de orden superior (interpretativismo radical). Esta experiencia personal-colectiva en red me ha llevado a titular esta entrada No quiero ser más Profesor... 



Escribo esta entrada porque he aprendido mucho a lo largo de mis 15 años de experiencia laboral. Lo cierto es que el mundo real se mueve a una velocidad que la Escuela/Universidad ya no puede alcanzar. Y yo no puedo quedarme sentado esperando que la Universiad comience a innovarse al ritmo global. Los profesionales del siglo 21 se han dado cuenta de que especializarse en una disciplina o carrera técnica no genera futuros sostenibles. El estar conectado en las redes me ha permitido mirar otras latitudes que me llevan a accionar los nuevos paradigmas de una sociedad diferente.

Ser tecnólogo educativo es una profesión maravillosa que me ha abierto las puertas del campus universitario como docente y personal administrativo. Pero ya no basta con ser un técnico que maneja computadoras, softwares, aplicaciones móviles y que monta cursos en Moodle/BlackBoard. Tampoco me basta ser un profesor universitario que entra al aula a enseñar contenidos declarativos, a llenar informes de rendición de cuentas y a llevarme tareas a casa para corregir.

Quiero seguir siendo un educador, pero quiero hacerlo a mi manera. Quiero llevar nuevos roles extendidos que trasciendan lo que se hace de manera tradicional: profesor knowmad, tutor, coach (acompañante), colaborador, co-worker, mentor, co-diseñador, co-evaluador, moderador, ingeniero de futuros, arquitecto de rizomas, promotor de talentos, productor de eventos tecno-educativos,  emprendedor, micro-empresario y gestor de mi marca personal. 

Para presentar mis ideas, hablaré de dos principales dimensiones por las que muchos educadores tenemos que pasar:

Dimensión Administrativa: 
  • Con toda sinceridad, ya no deseo más ser un profesor universitario. El profesor universitario tradicional (a tiempo completo) trabaja para una sola institución educativa. Hace lo mismo de siempre semestre tras semestre. Utiliza los mismos contenidos didácticos, lo mismos recursos instruccionales, las mismas estrategias de evaluación, en el mismo lugar (aula). El de tiempo parcial trabaja para varias instituciones eduativas. Viajar de un lugar de trabajo al otro ya no es rentable hoy día. El costo de la gasolina, las estaciones de peaje, los alimentos, el mantenimiento del vehículo y el costo de vida en general ya no genera ganancias en nuestras cuentas de ahorro. La ecuación es sencilla: Vivimos para trabajar; trabajamos para sostener el sistema. 
  • El profesor universitario vive atado a las determinaciones de su patrono, que a su vez, está regido por los estándares de las agencias acreditativas y los organismos que otorgan los grants. Esto significa que el profesor TIENE que cumplir a cabalidad con el currículo para cumplir con las metas institucionales de retención y persistencia. Ahora se tiene que rendir informes de assessment basados en los resultados de las pruebas estandarizadas. Ese instrumento es el único que evidencia si se cumplió no con las metas y objetivos institucionales propuestos.  
  • El docente tiene que vivir en medio de la escases institucional al carecer de materiales didácticos actualizados y recursos tecnológicos en óptimas condiciones. Muchos tienen que invertir de su propio peculio para adquirir los recursos instruccionales a ser utilizados en sus clases. Muchos tienen que impartir sus clases en aulas que se encuentran en pésimas condiciones. Aulas enfermas por falta de mantenimiento. Compartimientos que se encuentran en condiciones infrahumanas y que generan estados de claustrofobia. Salas de clase que incumplen con los reglamentos que protegen a las personas con discapacidades. Muchos docentes tienen que mendigar por el recinto en búsqueda salas más accesibles y en mejores condiciones físicas. Eso es un trabajo de carácter administrativo y no pedagógico.  
  • Otros profesores por contrato son sometidos a los rigurosos procesos de acreditación de sus programas académicos, mientras algunos profesores con permanencia disfrutan las grandes ventajas de estar en sus zonas de comfort. Su condición laboral futura está sujeta al nivel de compromiso con la institución para reacreditar el departamento en el que está adscrito y en la participación activa en los comités departamentales que coordinan la orientación académica y los procesos de matrícula. Es una forma de chantajear al profesor (por contrato) que necesita mantener su trabajo año tras año sin disponer de ninguna garantía laboral que los defienda. Los docentes por contrato y de jornada parcial trabajan para los funcionarios de altas jerarquías. Los grandes frutos obtenidos por sus esfuerzos personales son atribuidos por sus superiores al rendirse los informes de rendición de cuentas. Los que más cobran son los que menos hacen en el campus, pero son los que reclaman todo el éxito y las garantías de mantener su banca sin importar la crisis económica por la que atraviesa su institución. Los que pagan las consecuencias son los docentes que les cierran más cursos o simplemente quedarán cesanteados por convertirse en excedentes.  
  • El profesor de tiempo parcial o de contrato no cobra en recesos de verano. Tiene que buscárselas para dictar una o varias clases en diferentes lugares. Y tiene que pasar semanas sin cobrar un centavo por la lentitud de la burocracia institucional. Los beneficios laborales que antes existían han sido eliminados por la crisis fiscal que atraviesan muchas instituciones públicas y privadas.


Dimensión Pedagógica:
  • No quiero estar sometido a la Visión y Misión institucional de otras personas con construcciones sociales de épocas pasadas
  • No deseo perder mi tiempo redactando informes de rendición de cuentas. Prefiero aprovecharlo para co-crear, co-diseñar, co-valorar experiencias de aprendizaje significativas. Entre todos podemos elaborar un proyecto de vida sostenible en el tiempo
  • Mi trabajo no es educar a nadie, para eso está la familia y las instituciones religiosas, sociales y culturales
  • No vengo a enseñar nada a nadie, quiero proporcionar experiencias de aprendizaje transversales para expandir horizontes de posiblidades de los aprendices
  • Yo quiero ser un facilitador cognitivo, informático y telemático, no un transmisor de ideas elaboradas por otros
  • No me interesa impartir clases a estudiantes, yo lo que quiero es trabajar conjuntamente con aprendices para emprender nuevos proyectos de utilidad social 
  • Mi labor no es construir las identidades culturales de los futuros profesionales, sino abrir los espacios para que ellos aprendan a construir las suyas
  • De nada sirven las competencias digitales sin saber accionar efectivamente las competencias básicas: razonamiento lógico-critico; formación humanista; valores y ética; pensamiento crítico y analítico; pensamiento de diseño; pensamiento adaptativo innovador; conexión de redes de conocimiento; expresión oral y escrita. 
  • Los aprendices NO necesitan estudiar para aprobar sus exámenes. En cambio necesitan dominar las capacidades cognitivas de orden superior a través de praxis de un libre pensamiento para crear cosas nuevas e inimaginables
  • No tengo por qué calificar a nadie, cuando lo que se necesita es que cada persona tenga la capacidad de superar sus propias limitaciones 
  • No quiero aferrarme a un currículo estático y lineal, cuando la sociedad está aprendiendo de manera informal, abierta, ubicua e inclusiva
  • No quiero llevarme tareas a casa para corregir, quiero co-evaluar procesos de pensamiento de orden superior: proyectos, investigaciones, actividades dinámicas, prácticas profesionales, etc...
  • No necsito un aula para congregar a las personas en un momento dado; ahora podemos aprender conjuntamente en cualquier momento,  en cualquier lugar y con cualquier cosa 
  • Los aprendices deben ser capaces de crear sus propias redes de aprendizaje: PLE, SLE y PKM. Los exámenes, trabajos grupales y presentaciones en PowerPoint están obsoletizados
  • Los recursos institucionales verdaderamente son limitados y totalmente desarticulados de la realidad global. Prefiero utilizar mis recursos de aprendizaje personalizados (DRAP) para proporcionar nuevas oportunidades de aprendizaje
  • La Web es mi plataforma de aprendizaje en red, no necesito adoptar plataformas institucionales que me obliguen a dictar clases a distancia
  • El aula ya no es la única plataforma de aprenddizaje de la sociedad contemporánea. Las nuevas plataformas son abiertas, descentralizadas, distribuidas, caóticas...
  • Ya no es necesario trabajar en medio de la escasez institucional cuando dispongo de la abundancia de la web junto a personas con quien sostengo relaciones altamente productivas
  • No me preocupa en lo absoluto que los estudiantes se copien; pues las actividades instruccionales que diseño están basadas en el desarrollo de conocimientos, no en tareas memo-iterativas
  • La era de las actividades instruccionales estandarizadas ha terminado, ahora se trabaja con el desarrollo del talento personal, la creatividad y el emprendimiento colectivo
  • Las tareas/deberes no generan aprendizajes. En cambio, los flujos de trabajo sumerjen a los aprendices en procesos de reflexión mucho más abarcadoras: trabajamos mejor aprendiendo y aprendemos más trabajando
  • No necesito escolarizar la tecnología en mis clases; lo que necesito es tecnologizar las conexiones mentales de los participantes para crear nuevas redes sinápticas
  • No necesito dictar asignaturas, cuando lo que la sociedad necesita es aprender lo que más le apasiona, prefiere y necesita
  • El aprendizaje de la sociedad no tiene tiempo, espacio, edad, etapas ni pre-requisitos; ahora es deslocalizado, just in time, transnacional, transgereracional, transcultural y en red
  • Ya no necesito trabajar para una misma institución educativa; ahora puedo trabajar de manera remota para diferentes universidades, empresas, compañías y firmas privadas interesadas en desarrollar un nuevo orden social
  • No quiero ser profesor toda mi vida; mi sueño es llevar a la práctica roles extendidos que le den más vida a mi profesión. Aprender es el más importante...
  • Yo soy mi propia marca personal que saldrá a buscar clientes, no jefes...
La salud económica de nuestras naciones depende grandemente de los pensadores críticos y emprendedores. Ese es el profesional que necesita preparar la Universidad del Siglo 21. Si esta no se articula a la altura de los tiempos, las próximas generaciones de líderes de nuestra economía basada en el conocimiento saldrán de otros lugares. Solo puede ser verdaderamente grande si los políticos y funcionarios educativos entienden y dan valor al título universitario como una educación para toda la vida, y no como un entrenamiento en habilidades específicas. La simplificación excesiva de la línea entre la educación y el empleo no sirve a individuos o la sociedad en este viejo formato. Los empleadores, universidades y gobiernos necesitan reconocer esto e invertir adecuadamente en sus respectivas funciones en la educación y la capacitación laboral, basasas en el Learning is Work.

La educación del milenio no puede seguir siendo lo mismo de antes con la nueva tecnología. El aula, la planta física, los ambientes de estudio TIENEN que convertirse en lugares de trabajo real y no en centros de adiestramiento especializados. La sociedad contemporánea lee, escribe, se comunica, aprende y trabaja de otras maneras. La tecnología del siglo 21 NO está hecha para las instituciones educativas tradicionales. Ya es tiempo de comenzar a construir Centros de Aprendizaje  que no sean Escuelas y Universidades, porque la educación del ayer no mezcla con la sociedad tecnológica de hoy. 


Es por eso que quiero aprender a llevar muchos roles y no ser únicamente un profesor....

1 comentario:

  1. Sinceramente, una de las reflexiones educativas mas inspiradoras que he leído en buen tiempo, Antonio. ¡Cuánta verdad en estas palabras!

    Como maestro también me identifico con lo que expones. Es hora que el sistema educativo cambie. No podemos seguir pretendiendo educar a la generación del siglo 21 con técnicas del siglo 20 (¡y aveces hasta mas antiguas!).

    Excelente. ¡A compartirlo!

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